viernes, 16 de julio de 2010

Sorpresa

Es lo que me causó ver que finalmente la ley de la igualdad fue aprobada. Me alegró el día, me hizo pensar que sí, somos el primer país de América Latina que legalizó el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Claro que no fue por unanimidad, lo dicen los 27 votos en contra que recibió el proyecto. Pero hay 33 que dijeron que sí; y con eso, al menos por ahora, fue suficiente para que saliera esta ley tan esperada no sólo por una minoría -como se dice por ahí- sino por muchas personas que creemos que es justo que todos tengamos los mismos derechos y que esos derechos sean evaluados desde el derecho.

¿Por qué creí que no iba a salir? Por declaraciones como las de la senadora Hilda “Chiche” Duhalde, quien aseguró que el tratamiento del tema "no era urgente". Claro está que no era urgente ni para ella ni para otros tantos que aportaron el mismo argumento. También está claro que, por ser heterosexuales, ya tenían los derechos que se reclamaban con esta ley. ¿Para qué votar a favor, no?

jueves, 15 de julio de 2010

La genialidad de Dolina sigue intacta

Sobre un comentario acerca de la falta de pluralidad del programa televisivo 678 de una pseudo-periodista, Dolina reflexionó y dijo que el problema era que esta mujer no entendía el concepto de pluralidad. "¿Cómo va a haber pluralidad en una singularidad?", cuestionó. Y preguntó cómo sería, según ella, un programa plural: "¿La primera media hora tendría que ser librecambista, la segunda media hora proteccionista? Y así sucesivamente...". La respuesta, siguió Dolina, es una ley de medios que permita que haya muchas singularidades de todo tipo, es decir, otros programas como 678 y otros que sean diferentes para que finalmente exista la pluralidad.

miércoles, 23 de junio de 2010

No me gustan los parciales

Terminé de rendir un parcial y ya tenía que volver a casa a ponerme a estudiar para otro. Hacía cinco días que no paraba de estudiar y estaba agotada. Me fui a dormir temprano, pensando que lo mejor era levantarme a las 5 y estudiar durante las horas previas al parcial que empezaba a las 9.
A las 23 ya estaba en la cama pero no podía dormir, ya estaba pasada. Pensé en Weber y en su definición de Estado:
“Es una comunidad humana que reivindica -con éxito- el monopolio del uso legítimo de la violencia física sobre un territorio determinado”
Lo pensé antes de dormir, soñé con eso e igual lo puse ¡mal! Me faltó lo del “uso legítimo”, digamos…
¿Cómo puedo tener tan poca memoria?! Y, ¿por qué hay que memorizar definiciones para dar un parcial?
Cosas que no entiendo y que no me gustan, aún hoy, con varios parciales ya rendidos.

martes, 22 de diciembre de 2009

Declaraciones de Rufino Almeida, testigo en el juicio ABO

"Ahora somos los dueños de sus vidas".
Eso fue lo que le dijeron a Rufino Jorge Almeida y a su mujer Claudia Estevez el día que los secuestraron. A partir de ese momento, pasaron a ser G55 y G56, primer indicio de lo que Almeida después describiría como una “metodología del miedo”.
Para obtener información sobre una persona (aparentemente adinerada) de nombre Viviana, los secuestradores llegaron a aplicarle picana y golpes de todo tipo, incluso con cadenas. Presenció, además, los maltratos perpetrados a su mujer, y la palabra “maltrato” queda chica cuando cuenta que le arrancaron parte del cuero cabelludo. Pero una de las peores torturas, a su criterio, fue estar ahí... escuchar los gritos, el dolor, los llantos. Estar y escuchar, teniendo que además bancar humillaciones y promesas indignas como la de llevarlos a una “granja de recuperación”.
Su liberación tuvo que ver supuestamente con una “nueva política”: recuperar a la juventud. Para eso también había un plan. Primero la fantasía de obtener la libertad sin saber con certeza si eso iba a suceder realmente, luego nuevos interrogatorios y, una vez liberados, llegaron los controles -que eran visitas a distintas horas a su casa para asegurarse de que estuvieran siguiendo las órdenes acerca del comportamiento que debían mantener-. Por otro lado, todos los miércoles tenían la obligación de llamar a un número de teléfono para reportarse desde julio de 1978 hasta 1983, año en que la voz femenina que atendía le dijo a Almeida: “No llames más”. Ese llamado, impuesto, era lo que les recordaba que ellos “estaban ahí”.
Algunos de los torturadores identificados por el testigo fueron los apodados: Cobani, el Padre, Soler, Centeno, Facundo, el Polaco, Paco, Miguelito, Colores, el Turco Julián, Kung Fu, el Negro Raúl, Angelito y Rolando.
Una última acción, antes de liberarlos, fue el atrevimiento de llevar al padre de Almeida al último interrogatorio para que escuchara las actividades políticas/ gremiales en las que su hijo estaba involucrado. De ahí en más, sería “responsabilidad” del padre mantener a su hijo al margen de todo aquello.
Almeida fue claro y contundente en su testimonio, cuando describió el terror empleado por los represores: "Nos golpearon, violaron a las mujeres, nos torturaron, se robaron a los bebés. ¿Qué les faltó? Comérselos en pedacitos".

Cuatro represores se negaron a declarar en la apertura de las indagatorias

9 de diciembre
“Por expreso pedido de mi abogada, me niego a declarar”, dijo Raúl González, ex oficial superior retirado e imputado en el juicio por los crímenes cometidos en el circuito ABO en el que hoy comenzaron las declaraciones indagatorias. Con otras palabras, otros tres acusados tomaron la misma posición: el ex gendarme Guillermo Víctor Cardozo, alias Avena, el ex oficial Juan Carlos Falcón, alias Kung Fu, y el único civil, Raúl Guglielminetti, alias Mayor Rogelio Guastavino.
Cardozo fue el primero en subir a declarar. Los testigos solicitados por la querella, que iban a declarar posteriormente, debieron retirarse de la sala así como también los otros imputados. Esto hizo más lento cada uno de los “turnos” porque más allá de que los represores sólo respondieron las preguntas relativas a sus datos personales, sí se leyeron sus declaraciones anteriores –casi íntegras– por pedido de la abogada Blanco.
En los testimonios leídos ante el Tribunal se repitieron frases como: “Nunca estuve en un centro de detención” o “No me suena ninguno de los apodos anteriormente mencionados”.
El Tribunal dijo que iba a tener en cuenta lo requerido por la abogada Elea Peliche, quien pidió una ampliación de la acusación para que los imputados sean juzgados por privación ilegítima de la libertad y tormentos pero además por homicidio.

martes, 1 de diciembre de 2009

Dilatar lo ya retrasado

Hoy me cruce con una hija de desaparecidos en el cuarto día de lectura de los imputados en el juicio por delitos cometidos en el último Gobierno de facto en jurisdicción del Primer Cuerpo del Ejército. Me contó cómo a sus 10 años secuestraron a sus padres y golpearon a su hermano de 15, mientras ella esperaba en el living de su casa de Lugano. Junto con sus hermanos tuvieron que ir de madrugada hasta la casa de su abuela -que vivía en Burzaco- y sin demasiados recursos, comenzaron a vivir otra vida que implicó la ausencia de sus padres hasta el día de hoy.

Pasaron muchos años de ese hecho en particular y en el Tribunal Oral Federal Nº 2 de Comodoro Py esa chica -a quien sus 10 años le quedaron grabados- escuchó cómo la abogada de la defensa, Verónica Blanco, solicitaba impedir el inicio del debate hasta tanto no estén todos los “recursos pendientes”: legajos y fotocopias faltantes, entre otras cosas, necesarios -a su criterio- para saber si sus defendidos prestarán o no declaración. La querella y la fiscalía pidieron, por su parte, que el Tribunal no de lugar a esa “maniobra” de dilación teniendo en cuenta que se trata del juzgamiento de delitos de lesa humanidad y que, en todo caso, los acusados podrán ampliar su declaración si alguna de estas cuestiones afectara a su defensa. A las 16 horas se definirá si hay que seguir esperando o no para iniciar un debate ya bastante retrasado sobre los crímenes que se cometieron en Banco, Atlético y Olimpo.

martes, 6 de octubre de 2009

Los suicidas del fin del mundo, de Leila Guerriero


El título no es muy alentador, pero basta con leer la primera página para no poder soltarlo. La crónica contenida en este libro sobre el pueblo patagónico de Las Heras -en donde muchos jóvenes decidieron terminar con sus vidas a fines de los 90’- no es un relato más, es fruto de una corriente llamada “nuevo periodismo” que une al oficio del periodista con la literatura. Leila Guerriero es una de las exponentes activas de esta corriente que tiene como pares a Martín Caparrós, Josefina Licitra, Fabián Casas, entre otros, y que sorprende por su veracidad y entretiene por su forma de narración. En oposición al periodismo tradicional que oculta a la primera persona en nombre de la “objetividad”, este tipo de periodismo es subjetividad pura. El sujeto relata lo que ve, lo que siente, lo que piensa que le pasa a los otros y todo desde un lugar íntimo pero coherente. Es decir, no porque se escriba desde una visión personal significa que no haya que aportar datos de la realidad para que el texto sea verosímil. Lo importante de este estilo de escritura es ir más allá, involucrarse, no quedarse ni en las apariencias ni en los dichos del otro solamente. La clave está en horas de intercambio (varias de sus entrevistas llegaron a durar hasta cuatro meses de trabajo) que permiten que en un determinado momento el interlocutor se relaje y olvide su situación de entrevistado. Viajar a un pueblo en el medio de la nada para interrogar a los protagonistas de una tragedia no es fácil, y menos sentir en carne propia la desolación, el abandono, la lejanía y la soledad. Eso es lo que hizo la autora para profundizar en los hechos de este lugar del sur olvidado. No dejó la historia en una simple noticia.
El trabajo de Guerriero puede encontrarse, además, en La Nación Revista, Gatopardo, el Malpensante, Rolling Stone, La Mujer de mi vida y otras publicaciones.